jueves, 1 de diciembre de 2011

- ¿Qué te pasa? + No sé como decírtelo... - Intenta explicármelo. + Es difícil, pero a ver, siéntate en el columpio, hazme caso, solo así lo entenderás... - Ya estoy en el columpio, ¿Ahora qué? + Comienza a columpiarte, una vez que agarres impulso, cierra los ojos. ¿Notas esas cosquillas en el estomago? A mí no me hace falta columpiarme para sentirlas, las tengo cada vez que te veo, cada vez que me hablas, cada vez que escucho tu nombre... -¿De verdad? No sé qué decir... + No importa, todavía no termino… ¡No abras los ojos, sigue tomando impulso! Ahora, suelta una mano… - ¿Qué, quieres que me mate? + Hazme caso, confía en mí. Suelta una mano… ¿Has sentido esa sensación? Parece que te vas a caer, se te corta el aire y se te acelera el corazón. Eso me pasa cada vez que te separas de mí, cada vez que te siento distante. - Pero... + No digas nada, no abras los ojos déjame impulsarte, y solo abre los ojos cada vez que estés arriba, y mira al cielo ¿dale? - ¿Y esto? ¿Cual es esta sensación? + Solo contigo siento que toco el cielo, siento que vuelo, me siento a tres metros sobre el cielo. - ¿Tanto me quieres? + Tanto, tanto, tanto que ya puedo decir que te amo, y que nunca amé tanto a alguien como a vos.

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